“¿Por qué me enamoro de quien no debo?”
- ¿Por qué soy así?

- 17 jul 2025
- 7 Min. de lectura

¿Te ha pasado que dices: “¡Otra vez me gusta la persona equivocada!”? Y no sabes si reír, llorar o hacer un curso intensivo de desintoxicación emocional. Tranquil@, no eres solo tú. A much@s nos ha pasado.
El corazón parece tener GPS… solo que configurado al revés.
Y aunque suene a comedia romántica de domingo, la cosa es más profunda aunque suene dramático.
¿Por qué tropezamos con la misma piedra —malos tratos, relaciones prohibidas o secretas, cero apoyo, alas cortadas y promesas a medias— una y otra vez?
Spoiler: no es sólo mala suerte ni falta de opciones. Hay razones emocionales, patrones repetidos, historias no cerradas y aprendizajes de vida que se quedan pegados como chicle en el zapato.
Aquí te compartimos algunas ideas para entendernos mejor y, tal vez, elegir distinto. Porque sí se puede salir de esos ciclos… y sin dejar de creer en el amor. ❤️
🚫 1. Nos gusta lo difícil (porque somos intensos)
¿Has notado que cuando alguien es indiferente se vuelve 10 veces más atractivo? 🙃 No es magia, es psicología. Lo complicado parece más valioso, y lo prohibido… ni se diga.
Ejemplo: Si nos dicen que no toquemos el botón rojo… ¿qué queremos hacer? ¡Exacto!
🔴 Estudios como el de Jack Brehm (1966) sobre la teoría de la reactancia, o el principio del refuerzo intermitente de B.F. Skinner, muestran que lo difícil y ambiguo incrementa el deseo. Lo complicado parece más valioso, y lo prohibido… ni se diga.
🎈Ejemplo casual: alguien responde tus mensajes después de 36 horas, y cuando lo hace es encantador, así que tu coraje y todo lo que le ibas a decir para ponerl@ en su lugar mágicamente desaparece. Y ahí estás: esperando el próximo mensaje como si fuera final de temporada.
🧭 Lo que sentimos como "atracción intensa" a veces es solo una vieja dinámica que conocemos muy bien… aunque duela. Cuando lo ambiguo nos resulta adictivo, vale la pena explorar de dónde aprendimos a desear así y responder así. ¿Se acuerdan del podcast sobre las heridas de la infancia? Tiene mucho que ver con eso, con cómo aprendimos a relacionarnos y las experiencias que tenemos al respecto. (Si no lo han visto búsquenlo en YouTube, Spotify y aquí en la página)
🤕 2. Repetimos patrones sin darnos cuenta
A veces nos atrae el mismo tipo de persona porque es lo que conocemos. Si crecimos en un ambiente donde el amor era complicado o distante, o con maltratos, tendemos a buscar relaciones similares sin darnos cuenta porque es lo “usual” para nosotros
Dato incómodo: No es que “todos los hombres/mujeres sean iguales”, es que nosotros elegimos lo mismo una y otra vez. 🙈
Muchas veces nos sentimos atraíd@s por un tipo de persona que se parece a lo que conocimos en casa o con ese primer amor de infancia o juventud. Si en la infancia el cariño era confuso, escaso o condicionado, podríamos repetir esa fórmula sin darnos cuenta.
🎈Escena común: “¿Por qué siempre me enamoro de quien no me pela?” Tal vez de pequeñ@, el cariño llegaba solo si se hacía lo correcto. O quizá papá o mamá eran distantes, exigentes o fríos. O era un caos emocional constante el ambiente en el que crecimos, Aprendimos que eso era el amor.
Ese tipo de relación nos es “familiar”, sabemos navegar en esas aguas aun cuando no sea lo más enriquecedor o deseado.
Quizá crecimos en ambientes en los que había que esforzarse mucho para merecerlo. Pero eso no significa que tenga que seguir así el resto de nuestras vidas.
🪞Desde el trabajo emocional: podemos revisar si lo que hoy llamamos atracción se parece al afecto que recibimos de niñ@s. Lo familiar no siempre es lo que más nos conviene… solo es lo que conocemos mejor.
🏃♂️ 3. Miedo al compromiso (aunque no lo aceptemos)
A ver, seamos honestos: enamorarnos de alguien “prohibido” es una forma perfecta de no comprometerse de verdad. Así no arriesgamos nada, porque la relación nunca será real. Auto boicot nivel experto.
Ejemplos: Nos encanta la persona que vive en otro país, o el/la que no nos “pela”, o el/la que solo quiere “algo casual” cuando nosotros buscamos amor eterno. Parece amor… y es solo una forma de mantenerse a salvo del riesgo de una relación real. Auto boicot en versión romántica.
🎈Ejemplo divertido extremo (más frecuente de lo que pueden imaginar): “No sé por qué siempre me enamoro de celebridades, terapeutas ocupadísim@s o personas que viven en otro continente.” Bueno… tal vez sí lo sabes. 😅
🔍 A veces, lo que parece mala suerte en el amor es solo una forma de protegernos de aquello que no estamos list@s para sostener. El miedo a perder la libertad, a mostrarse vulnerable o a que nos vean de verdad… ¿a ser herido?... y se disfraza de atracción por lo imposible.
🎢 4. Nos volvimos adictos al drama (sin querer)
Las historias de amor fáciles y sanas nos parecen aburridas. ¡Queremos intensidad, caos, adrenalina! Y luego sufrimos… Si checamos nuestras relaciones significativas en la infancia y adolescencia, ¿se parecen a las que tenemos ahora aunque digamos que queremos lo opuesto?
Si nos damos cuenta de que sí, que se parecen y se repiten en nuestras vidas no es para que nos sentemos a llorar porque estamos condenados a repetirlo eternamente, al contrario, ser conscientes de este patrón es un gran inicio para el cambio, si es lo que queremos.
Reflexión: Si tu relación parece una telenovela: reclamos, silencios, reconciliaciones intensas. Todo se siente como una montaña rusa. Y ahí vamos, subid@s a la adrenalina. ¿Y si eso no fuera amor, sino adicción al caos?
Tal vez estás más enganchad@ al drama que a la persona. Ups, eso suena fuerte. Y aceptarlo más.
Hay historias de amor que parecen películas de terror y así siguen hasta el final de sus días, ¿por qué? Porque no hay consciencia, ni nos damos cuenta de lo que estamos repitiendo
🎈Ejemplo de todos los días: alguien sale con una persona tranquila, estable y presente. Y dice “No sentí mariposas, no funcionará”. Tal vez porque lo que buscaba no eran mariposas sino adrenalina pura y directa al corazón.
🛑 Un chequeo exprés: si en tu relación se vive más drama que ternura, más altibajos que claridad, más incertidumbre que paz, más agresión que amor… tal vez es momento de bajarse del juego mecánico.
🧘♂️ Desde una mirada terapéutica: cuando nos acostumbramos al desorden emocional, lo estable puede parecer aburrido. Y tal vez solo es algo nuevo y diferente.
🔄 ¿CÓMO SALIR DE ESTE CÍRCULO VICIOSO?
1. Identifica tu patrón: ¿Siempre te atraen personas emocionalmente no disponibles o que no te tratan bien? ¿Hay algo que se repite en tus relaciones que terminan en dolor, duda o vacío?
2. Mejora tu autoestima: A veces nos conformamos con migajas porque creemos que no merecemos más.
Spoiler: SÍ mereces más. Dejar de conformarse con lo que le sobre al otro requiere creer que se merece algo mejor. Lo sano no se ruega, se construye.
3. Abre los ojos a las señales (y no te hagas tont@): A veces sí vemos las red flags desde el principio, pero hacemos como que no. Mejor ten a alguien de confianza que te diga lo que tú no quieres ver (aunque te caiga gord@ en ese momento) y recuérdale que tú le diste permiso de hacerlo. Porque claro que duele, pero duele más volver a caer.
4. Cambia la narrativa: No, lo sano no es aburrido. Lo sano es bonito y tranquilo, es algo que alimenta y te lo mereces. Cambiar la idea de que lo sano es aburrido puede ayudarnos a aprender que amar con claridad también puede emocionar, nutrir y sostener. Anímate a probar “aburrirte” un rato con esa persona y conoce al otro y en quien te vas convirtiendo cuando te tratan bonito, cuando tienes un lugar en la vida del otro, cuando hay un compromiso y una complicidad
5. Atrévete a lo diferente: Date una oportunidad con alguien que no encaje en tu patrón tóxico (perdón por la claridad). Tal vez esa persona que “no te atraía tanto” al principio, es quien puede darte una relación verdadera. Lo nuevo se siente raro al inicio… de verdad vale la pena intentarlo.
6. Ve a terapia y explora de dónde viene todo esto: No es que elijas repetir porque te guste sufrir. Es que el patrón de relación está tan arraigado que se activa solito, como reflejo condicionado. Por eso ir a terapia es una gran idea: para irte al inicio de la historia, a cómo aprendiste a relacionarte, a quién tenías enfrente cuando eras pequeñ@ y querías amor, y qué hiciste para conseguirlo. Desde ahí se puede empezar a hacerle diferente.
7. No permitas el autoboicot: La receta para no caer de nuevo es NO dejar de observarte. Sí, a ti, no tanto al otro, sino a ti. Si notas que estás repitiendo el mismo tipo de relación con distinto nombre… salte a tiempo. Y si estás haciendo justo lo opuesto —corriendo a la primera diferencia, al primer domingo sin fiesta ni mariposas— también obsérvalo. Porque eso tampoco es amor: es miedo disfrazado de “esto no es para mí”, y darte cuenta de tu parte en ese patrón es el principio del cambio
🎙️ Para cerrar: Sí, nosotras también hemos estado ahí. Nosotras también repetimos historias, sufrimos por amores imposibles, confundimos señales, nos enamoramos de espejismos… hasta que empezamos a hacernos preguntas.
💡 Reto final (y de los buenos para eso de la adrenalina) Hazle diferente desde el inicio. No cuando ya estás con el corazón roto, sino cuando estás eligiendo. Date permiso de elegir con ojos más abiertos, con menos drama y más conciencia. Que esta vez no sea “el mismo infierno con diferente diablo”. Que esta vez sea otra historia. Más tuya, más tranquila, más real, más amorosa.
Esta entrada no busca darte fórmulas ni respuestas fáciles. Solo invitarte a mirar con curiosidad lo que hay detrás de tus elecciones. Y si te hace ruido lo que leíste… tal vez es una buena señal.
¿Te ha pasado algo de esto? ¿Sientes que estás saliendo de ese ciclo o todavía estas enredad@? Cuéntanos en los comentarios.
Tal vez compartirlo sea el primer paso para empezar a escribir un guion distinto. Con menos drama, mucho menos dolor y más amor
Rompamos junt@s este ciclo y revisemos nuestros propios enredos amorosos.
Y si te quedaste pensando…
Puede ser que también te interesen estas otras entradas que conectan con lo que acabas de leer 👇
Un abrazo!




Comentarios